miércoles, 19 de octubre de 2011

Welcome to Paradise


Estaba escribiendo esta entrada mientras escuchaba la canción que he puesto como título y encaja bastante bien, pero bueno a lo que iba, voy a hacer una pequeña introducción a mi entorno, universidad, ciudad, residencia... Así que vayamos por partes. =)


La ciudad, como esperaba más o menos en casi todos los sentidos. Muy bonita, especialmente el centro y sus alrededores, el río está genial y además se pueden alquilar unas barcas para dar unos paseos y tiene algunos sitios con hamacas muy bonitos para tomarse algo, incluso uno con arena que puede llegar a dar cierta sensación de playa. Por el centro, la plaza central (Rynek) es muy bonita y tiene una parte, que es justo mi camino hacia la universidad si voy andando que es muy agradable, te lleva a otro tiempo en parte por los edificios y en parte porque no suele haber mucha gente. Las otras cosas de la ciudad que esperaba que se han cumplido son los precios. Es casi todo bastante barato, con salvadas excepciones como las fotocopias o la ropa, que es más o menos igual que aquí, pero el resto muy barato y en algunos casos extremadamente barato (Tengo un sitio al lado de la residencia en el que la pizza grande no vale ni tres euros) en el que todo el mundo que venga a visitarme comerá. Lo único que no está siendo como esperaba es el tiempo, obviamente esto es temporal, pero tuvimos una semana de bastante calor, excesivo incluso. Luego bajó bastante pero ahora vuelve a estar muy agradable. Habrá que aprovecharlo mientras se pueda.


Rynek, la plaza central de Wroclaw vista desde el aire.


Luego, hablando de la residencia y la universidad. En el primer caso, estoy contentísimo, es un sitio muy agradable la habitación, con buen baño, buena cocina y ante todo, un gran ambiente. Mi residencia es "Olowek" que en polaco significa lápiz y es un edificio de 16 plantas que está al lado de Kredka, otra residencia, aunque ésta es más para estudiantes polacos. La nuestra es la residencia de intercambio, lo que más abunda aquí son turcos, alemanes y ante todo, españoles. Entonces la residencia consiste en una entrada, con el baño a la izquierda y la cocina a la derecha y dos cuartos enfrente. En uno viven Lucas, un chico francés de Lille, de mis mejores amigos ahora mismo aunque se va a mudar a una invididual y Marcus, un chaval alemán que nos cocina de vez en cuando, muy amable. En el otro estoy yo, obviamente y Joris, mi compañero de habitación, un chico belga, muy majo.



Olowek y Kredka. Mi edificio es el del fondo.

Respecto a la universidad, he tenido muchas compliaciones con el learning agreement, el contrato con el que convalidas las asignaturas de la universidad de origen con la de destino. Muchos cambios de horario y al final he cambiado casi todo, pero a las que he ido y voy a ir definitivamente, por lo general muy bien. Especialmente Contemporary Polish Literature, American Literature o English Conversation me gustaron mucho, especialmente la última con un profesor espectacular. Tengo la mitad de asignaturas con alumnos polacos y la otra mitad con alumnos erasmus o de otros programas de intercambio, así que está bien la mezcla. Pero bueno, como todo han sido primeras clases, supongo que todavía necesito más adaptación para poder hablar de las clases cuando llegue la rutina absoluta.

 De otras cosas como salir o cocinar haré capítulos detallados, pues definitivamente se lo merecen. Próximamente mi siguiente entrada "On the Road". =)



miércoles, 12 de octubre de 2011

ON THE ROAD: Múnich.

Mi primer viaje Erasmus fue de lo más inesperado la verdad y esos muchas veces, son los más divertidos. Me llamaron el día anterior a la salida diciéndome que tenían una plaza libre en un coche y que si me apuntaba a ir a Múnich al Oktoberfest y al castillo de Neuschwanstein. Tras el minuto de duda habitual, acepté encantado y el sábado partimos con un Ford mondeo hacia Múnich por las carreteras polacas y alemanas, ambas en muy buen estado y en el que los coches van a toda hostia… Y eso mismo hice yo, aunque costó acostumbrarse a ir a 140 por el carril de la derecha. 

Tras muchas horas y mucho cansancio acumulado, debido en parte a la noche anterior, llegamos para dormir en casa de un amigo de los que íbamos en el coche. Pero al amanecer el domingo, todo fue mejor, la ciudad es preciosa y con un ambiente increíble por el Oktoberfest principalmente, todos los parques llenos, cerveza por todos lados, buen tiempo y mucha hospitalidad. Y a las 5 de la tarde decidimos que había llegado el momento de ir al Oktoberfest, un evento que consiste en una explanada con atracciones y carpas de comida y cerveza, es decir, algo de lo más sencillo y visto en todas las fiestas de España, pero llevado a dimensiones gigantescas en los tamaños, tanto del centro, como de la comida (Un metro de salchicha), como de la cerveza(Un litro mínimo cada vez que pedías). Lo único malo junto al precio fue el horario alemán, a las once, chapado, aunque esto no era tampoco algo malo pues el día siguiente a las 6.30 de la mañana estaríamos en pie dirección Neuschwanstein. 



Por cierto, la cerveza que tomé en el Oktoberfest, ya que tienes que decidirte por una, fue la Lowenbrau, totalmente nueva para mí aunque con buen resultado, aquí una foto del punto de referencia que tenía que era un león bebiendo cerveza, eso es todo: 




Y dicho y hecho, a las 8 conseguimos salir dirección Neuschwanstein y tras perdernos ligeramente, llegamos a un sitio que recomiendo a todo el mundo que pase por Austria o el sur de Alemania, un castillo espectacular y muy bien encuadrado con su ambiente, encaja como un sitio de cuento fantástico en su entorno, precioso. El castillo fue construido en 1886 por el “Rey loco” y puso otro al lado para su querido hijo, no tan impresionante pero muy curiosa la dupla de castillos padre-hijo sin duda.



Tras un bonito paseo por la naturaleza que rodeaba el castillo, las típicas pero necesarias fotos y un poco de desayuno, vuelta al coche para las últimas 8 horas de viaje, en las que conduje más de seis y en el que la tecnología a la que tanto nos encomendamos en estos tiempos, nos falló clamorosamente y el GPS nos llevó atravesando mugrientas carreteras de la Rep. Checa en vez de ir por las veloces autovías alemanas… Pueblos desiertos, carreteras sin asfaltar, gasolina acabándose hasta que llegamos a Polonia donde todo cambió y pudimos llegar a tiempo para salir el lunes en gravitacia, como siempre. =)


Un buen viaje, una buena experiencia, aunque más turística que personal, con un difícil regreso, buenas risas de por medio y mejores cervezas por dentro. Suena bien desde luego, por si algún día os ofrecen el plan. =P